Decidir si dejar con 1 ó 2 pies en olivar tradicional es una cuestión clave y probablemente, controvertida. En variedades como Picual, en ecológico y con pluviometrías modestas, el potencial razonable de un olivar ronda los 4.000–4.500 kg/ha, es decir, unos 35–40 kg por árbol. Para acercarse a esas cifras sin castigar al árbol, es fundamental que el volumen de copa esté alineado con lo que el suelo y el clima pueden sostener, evitando copas sobredimensionadas que disparen el estrés hídrico.
Cuando la copa es excesiva, empiezan los avisos: hojas amarillentas, árboles que tardan en responder tras las lluvias, frutos pequeños y menor densidad de aceituna. Medir la copa, ayuda a saber si estamos por encima de lo recomendable. A partir de ahí, la decisión entre 1 ó 2 pies en olivar tradicional pasa por dos caminos: una poda de renovación, reduciendo madera vieja y renovando palos, o ir más lejos y eliminar una pata para dejar el árbol a un pie. Esta última opción mejora la relación hoja–madera y suele favorecer calibre y rendimiento cuando el agua es el factor limitante.
La elección de 1 ó 2 pies en olivar tradicional influye también en la recolección con paraguas vibrador y en la estabilidad productiva. Con un pie, normalmente se consiguen más agarres por hora, menos maniobras y menos trabajo de poda y desvareto, manteniendo una masa foliar muy eficiente. En campo, se observa que, a igual volumen de copa, los olivos de un pie tienden a tener cargas más homogéneas, mejor calibre y un vigor más equilibrado que muchos árboles de dos pies. Los dos pies pueden tener sentido en marcos muy amplios (12 x 12, 14 x 14), pero en la mayoría de olivares tradicionales de secano, conducir a un pie, ajustar bien la copa y facilitar la recolección suele traducirse en menos estrés, frutos de mayor calidad y producciones más estables en el tiempo.
Te lo explico todo en este vídeo.

