Nos preguntan nuestra opinión sobre las bacterias fijadoras de nitrógeno como una alternativa para mejorar la nutrición del olivar y reducir el uso de fertilizantes minerales.
El uso de bacterias fijadoras de nitrógeno en aplicación foliar genera todavía muchas dudas técnicas. Aunque su capacidad para transformar el nitrógeno atmosférico en formas asimilables es bien conocida, los resultados en campo no siempre son consistentes cuando se aplican directamente sobre la hoja.
La principal limitación de la aplicación foliar está relacionada con la propia biología del proceso de fijación. Romper el enlace del N₂ requiere mucha energía, que las bacterias obtienen normalmente de fuentes de carbono aportadas por la planta o el suelo. En la superficie foliar, este suministro energético es irregular y escaso, a lo que se suman condiciones adversas como radiación solar, desecación y cambios térmicos, que dificultan la supervivencia y actividad microbiana, incluso en productos formulados con cepas endófitas.
La experiencia práctica muestra resultados muy variables, con numerosos casos en los que las bacterias fijadoras de nitrógeno en aplicación foliar no evitan síntomas de carencia ni sustituyen una fertilización nitrogenada adecuada. Por ello, nuestra recomendación es actuar con cautela, exigir ensayos independientes y evaluar estos productos mediante pruebas controladas en la propia finca. Solo con datos objetivos sobre estado nutricional, vigor y rendimiento puede valorarse su verdadero encaje dentro de una estrategia de fertilización eficiente y rentable en el olivar.
Te lo explico todo en este vídeo.

