El efecto del tratamiento foliar en el suelo es, en realidad, limitado, ya que estas aplicaciones actúan directamente sobre la planta y no nutren de forma significativa ni al suelo ni a la hierba. Por ello, es importante diferenciar entre la fertilización foliar y las prácticas que sí influyen en la fertilidad del suelo, como los abonados o la gestión de la cubierta vegetal.
Aun así, el estado del suelo condiciona la respuesta del cultivo a los tratamientos foliares. Carencias de nutrientes como boro o calcio pueden limitar su eficacia, haciendo necesario complementar con enmiendas específicas.
La experiencia demuestra que la interacción entre clima, suelo, nutrición y manejo de la cubierta puede generar grandes diferencias en la producción. Por ello, una estrategia eficaz pasa por realizar ensayos dentro de la propia finca, comparando distintas prácticas y evaluando resultados reales. Así, es posible ajustar el manejo del olivar a cada situación, combinando tratamientos foliares bien aplicados con una gestión del suelo que optimice tanto la productividad como la sostenibilidad del cultivo.
Te lo explico todo en este vídeo.

