Compatibilizar el uso de estiércol y cubierta vegetal en el olivar es una práctica viable y beneficiosa si se gestiona correctamente. Para lograrlo, es fundamental planificar la aplicación del estiércol junto con el manejo de la cubierta. Una estrategia eficaz consiste en enterrar la cubierta vegetal entre enero y febrero, lo que permite que el suelo aproveche tanto la materia orgánica en descomposición como los nutrientes aportados por el estiércol. De este modo, se optimiza la fertilidad del terreno y se favorece el desarrollo del cultivo.

Sin embargo, uno de los principales retos al combinar estiércol y cubierta vegetal es la fuerte competencia que ejerce la hierba por los nutrientes. Al igual que ocurre con los abonos químicos, la cubierta vegetal puede absorber gran parte de los recursos disponibles, incluso con mayor eficiencia que el propio olivo, ya que se trata de especies adaptadas naturalmente al suelo. Esta competencia puede limitar el acceso del cultivo a los nutrientes esenciales, afectando su crecimiento y productividad.

Por ello, mejorar el suelo mediante el aporte de materia orgánica debe ir siempre acompañado de un control adecuado de la cubierta vegetal. Si no se gestiona correctamente, la vegetación espontánea puede desarrollarse en exceso año tras año, incrementando el consumo de agua y nutrientes y debilitando progresivamente el olivar.

Te lo explico todo en este vídeo.

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