En la poda del olivar es fundamental evitar dejar madera expuesta al sol y a las heladas, ya que esto acelera el envejecimiento de las ramas y reduce su vida productiva. La experiencia tradicional ya advertía de los riesgos de “repelar” en exceso, especialmente en verano, cuando la radiación y las altas temperaturas pueden provocar daños irreversibles en la madera.
La estrategia recomendada consiste en eliminar las varetas grandes y los brotes muy vigorosos que consumen savia, pero conservar varetitas finas que actúan como protección natural. En variedades como picual y cornicabra, los llamados “gajos” o “flecos” internos, que cuelgan hacia abajo, no solo son productivos, sino que ayudan a sombrear la rama. Proteger especialmente la cara de poniente resulta clave para evitar quemaduras y pérdida de vigor.
Te lo explico todo en este vídeo.

