A menudo, cuando mostramos cómo controlamos en Gesmontes la cubierta vegetal, con un laboreo superficial, nos llegan predicciones ajenas de posibles perjuicios en el suelo a causa de la erosión. Sin embargo, la experiencia nos da la razón. Cada vez que llueve, volvemos a comprobar que no tenemos erosión en las fincas que gestionamos de este modo, ¿por qué?.
Con el laboreo superficial se interviene solo lo necesario para eliminar la vegetación, pero se mantiene parte de las raíces y restos vegetales integrados en el terreno. Esta red orgánica funciona como una malla que cohesiona las partículas del suelo y evita que se desagreguen con el impacto del agua. Así, incluso en laderas con cierta inclinación, el suelo conserva su estructura y muestra una mayor resistencia frente a episodios de lluvia intensa.
Frente al laboreo tradicional con el suelo desnudo —más vulnerable a la pérdida de nutrientes y materia orgánica—, la combinación de cubierta vegetal y manejo moderado mejora la porosidad, la retención de agua y la actividad biológica. Además de reducir la erosión por las lluvias, esta práctica incrementa la resiliencia del olivar y contribuye a mantener su fertilidad a largo plazo.
Te lo explico todo en este vídeo.

