Planificar los tratamientos en el olivar durante la floración requiere una atención especial a la meteorología, ya que la lluvia puede condicionar de forma decisiva su eficacia. Cuando llueve después de tratar, parte de los nutrientes foliares puede perderse antes de ser absorbida por la planta y algunos productos, como el cobre, ven reducida su acción si no han secado adecuadamente. Por ello, es fundamental asegurar una ventana de al menos 48 horas sin precipitaciones tras la aplicación.
Este margen permite, por un lado, que los nutrientes sean correctamente asimilados y, por otro, que los productos fitosanitarios se adhieran y formen una película eficaz sobre la superficie vegetal. Si la lluvia llega demasiado pronto, se produce un efecto de lavado que disminuye el rendimiento del tratamiento e incluso puede obligar a repetir el tratamiento, con el consiguiente aumento de costes y tiempo.
No todas las lluvias afectan igual: las precipitaciones leves pueden tener un impacto limitado, mientras que los episodios intensos pueden comprometer seriamente los resultados. Por ello, la mejor estrategia en el olivar es apoyarse en previsiones meteorológicas actualizadas y priorizar aplicaciones en periodos estables, evitando riesgos innecesarios. Una buena planificación ayuda a proteger la inversión y a mantener la sanidad del cultivo en una fase clave como la floración.
Te lo explico todo en este vídeo.

