En esta finca de olivar picual en Córdoba, con marco 8×5 y unos 30 años de edad, el manejo de años atrás en convencional había generado árboles con estructuras rígidas y sin una verdadera renovación. Durante años, se priorizó la limpieza, el uso de herbicidas y la fertilización, sin abordar el envejecimiento de la madera. Hace dos campañas comenzó un cambio de enfoque, eliminando el herbicida, con pases superficiales para el control de la cubierta y los primeros cortes de vida, dejando varetas que hoy ya se han transformado en ramas productivas.

La experiencia reciente confirma que la poda de renovación en olivar de un pie puede dar resultados muy positivos cuando se planifica a medio plazo. A pesar de contar con una rama menos, la finca alcanzó una cosecha récord superior a 11.000 kg/ha gracias al riego y a una mejora clara del equilibrio vegetativo. Las malas podas del pasado habían provocado ramas poco flexibles, sensibles a la vibración en la recolección, por lo que el trabajo actual se centra en sanear cortes, eliminar ramas rotas o competidoras y favorecer la consolidación de nuevas estructuras.

El objetivo productivo se ajusta a la disponibilidad real de agua, buscando entre 30 y 40 kg por árbol, y se apuesta por una formación estructural clara, tendente a una sola cabeza mediante cortes de vida bien ejecutados. Todo el proceso se plantea con flexibilidad, dejando distintas opciones abiertas y tomando decisiones definitivas en uno o dos años según la respuesta de brotación y el equilibrio del olivo.

Te lo explico todo en este vídeo.

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