Con la llegada de la estabilidad tras las lluvias, comienza en muchos olivares el Tratamiento de Primavera, una fase clave para recuperar el vigor de los árboles tras la campaña. Es habitual encontrar olivos debilitados, con pérdida de hojas o ramas dañadas, lo que hace necesario combinar una buena poda con una adecuada planificación de la nutrición foliar. El objetivo es restablecer el equilibrio del árbol y prepararlo para una nueva campaña productiva.
En este contexto, la poda selectiva juega un papel fundamental, eliminando madera poco productiva y favoreciendo una estructura equilibrada que permita la entrada de luz sin exponer en exceso la madera. Paralelamente, la gestión del suelo y de la cubierta vegetal contribuye a mantener la fertilidad y mejorar la operatividad del cultivo. Intervenciones como el control superficial de la hierba ayudan a reducir la competencia en momentos clave como la brotación y la prefloración.
El Tratamiento de Primavera se completa con un programa de nutrición foliar basado en aplicaciones periódicas de micronutrientes, adaptadas al potencial productivo de la finca. A ello se suma un correcto ajuste del equipo de atomización para asegurar una cobertura uniforme. La combinación de poda, manejo del suelo y fertilización permite que el olivar recupere su vigor y afronte la floración en condiciones óptimas, sentando las bases para una buena producción.
Te lo explico todo en este vídeo.

